La importancia de la cultura de comida en el centro historico de puebla

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Los hábitos de alimentación en el centro historico de Puebla se pueden ver como una cuestión de cultura para entender que son un producto de códigos de conducta y la estructura de las relaciones sociales de la sociedad en la que ocurren.

La preparación y el consumo de alimentos proporciona, además de alimentar a la gente, un medio material para expresar la importancia más abstracta de los sistemas sociales y los valores culturales. Se puede argumentar que lo que las personas están preparadas para ingresar dentro de sus cuerpos refleja sus identidades sociales y su pertenencia a grupos sociales.

Qué y cómo la gente come, puede, de hecho, entenderse útilmente en términos de un sistema cuya coherencia es otorgada por la organización social y cultural con la cual es asociado. El lugar de comer y beber en mitos y rituales proporciona el medio por el cual la gente puede expresar su convicción de que son civilizados y humanos, en lugar de salvajes y animales.

Cada vez se entiende más que hay variaciones intrincadas en este tema, revelado en distinciones cada vez más agradables de las técnicas culinarias en relación con más información detallada de las circunstancias sociales que delinean nuestros platillos poblanos.

En términos generales, las comidas típicas de Puebla ofrecen un medio provocador para abordar un problema central para las implicaciones sociales de los hábitos alimenticios. Los seres humanos pertenecen a los mundos de la naturaleza y cultura. Repetidamente la gente tiene sentido de esta doble membresía. La comida es un mediador especialmente apropiado porque cuando comemos, establecemos, en un sentido literal, una identidad directa entre nosotros (cultura) y nuestra comida (naturaleza). La comida, entonces, tiene un significado tanto material como simbólico.

Las sociedades varían en la forma en que se interpreta esta dualidad, y se pueden detectar cambios dentro de una sociedad. A pesar de la gran diversidad de productos, insistimos como seres pensantes, en una notable referencia a la “naturalidad” en la forma en que estos productos son presentados ante el comensal aunque también es importante en la promoción de más bienes producidos comercialmente.

Comúnmente, esta idea está vinculada a un retrato del ritmo, estilo y hábitos nutricionales de la vida contemporánea. La comida más chatarra es considerada como antinatural y perjudicial, porque lo es. El tema se repite de varias formas. Alimentos saludables de todas partes de Puebla y México en general, se cultivan naturalmente solo con fertilizantes orgánicos y sin químicos sintéticos. Son naturalmente puros, ni demasiado refinados ni ‘contaminados’ por aditivos. Son naturales ya que son tradicionales, su valor es atestiguado durante siglos.

También son “naturales” al considerar que tienen una procedencia exótica: su virtud derivado de ser “no contaminado” por la cultura occidental (sobre todo de comida rápida norteamericana). Con alimentos saludables, se sugiere que se puede entender de acuerdo con al menos tres dimensiones que implican un oposición a la cultura industrial, científica y occidental. Esto debe ser visto como una versión de la dualidad de la condición humana entre la naturaleza y la cultura que subyacen muchos sistemas culinarios no sólo mexicanos.

En esta instancia, hay un intento de cambiar el simbolismo de los alimentos de lo cultural a lo natural, tanto en términos de producción como de consumo de productos alimenticios. Lo que está sucediendo es que la sociedad industrial contemporánea se está viendo como sobreculturada y sus miembros, los que sufren las consecuencias insalubres de demasiada modernidad en todos los aspectos del estilo de vida, incluida la dieta, sufren si no saben poner en práctica una balanceada dieta poblana. De acuerdo con este diagnóstico, los alimentos tradicionales, saludables, o naturales se presentan como el antídoto apropiado.

¿Cuáles son estos tipos de alimentos? En la ciudad de Puebla, así como sus alrededores, uno se puede jactar de la abundancia de vegetales, hortalizas, granos y frutas que se pueden recolectar de manera orgánica para crear platillos que satisfacen los paladares más exigentes. En cuestión de tradiciones, las técnicas culinarias del centro historico de Puebla cumplen con todos los requisitos que una sociedad basada en cultura ancestral, puede ofrecer al resto del mundo. Estamos hablando justamente de los ritos durante la preparación de los alimentos, la recolección de los elementos de la naturaleza y de la presentación en la mesa. Todo converge sistemáticamente hasta el momento en que es degustada por la civilización.

Sin embargo, hay un giro en la historia; muchos de los productos naturales parecen ser tantos artefactos culturales como los productos ortodoxos a los que pertenecen supuestamente superior. Esto subraya el punto de que la visión de lo “natural” como el medio adecuado para restaurar el equilibrio en una vida sobreaculturada funciona en el nivel simbólico más que en el literal. Simultáneamente definiendo un problema y su solución, la presentación de alimentos saludables transmite el mensaje de que los males son creados por el características particulares de la vida moderna, específicamente en virtud de una fractura entre los reinos de la naturaleza y la cultura. Por lo tanto, los alimentos saludables, pero no sólo vendidos como idea de naturales, sino realmente naturales y de calidad, brindan un resolución de este problema. Tal vez inusualmente, esto revela una visión de el lugar de la humanidad en el reino de la cultura y la naturaleza como haberse movido demasiado lejos hacia la cultura.

Pero en este caso, la cultura se identifica con una pesadilla de vida urbana sucia y ruidosa, no en contraste con el mundo animal, sino a la vida rural vida-pura, pacífica y “natural”. Las comidas mexicanas, saludables, y especialmente la oferta de tipo más tradicional es un concreto sueño, sobre todo para extranjeros y foráneos que no conocen el centro historico de Puebla o sus tradiciones, es un aterrizaje de ideas creativas y de sistemas milenarios de preparación de alimentos y platillos para sus consumidores urbanos.

No hay mayor prueba de un patrimonio cultural de la humanidad que se ha ganado tal título con honradez y valor, que el poblano. Por eso, no importa desde qué perspectiva se estudien las técnicas culinarias del centro historico de Puebla o de las ciudades circunvecinas, es un hecho que alimentos saludables, originales, deliciosos y representativos de la cultura, se pueden encontrar en el estado de Puebla, más específicamente, en El anafre rojo, como principal exponente de ello.

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